"con esta nueva agenda de la vida social, algo de lo simbólico queda maltratado. (...) [lo simbólico es] el orden mismo del lenguaje en tanto que tiene un funcionamiento propio y gobierna al sujeto (...) que incluye, precisamente, todo lo que hace regla y regulación, desde la prohibición del incesto hasta las formas más cotidianas de limitación del goce.
...
[y] la distribución del tiempo puede constituir un aspecto no despreciable de lo simbólico. (...) En un sistema de organización de la producción que distingue claramente los momentos de trabajo de los de no-trabajo, el trabajador sabe a qué está renunciando, pero también de qué puede disponer. Esto proporciona un marco, una referencia en relación con lo cual cobran sentido tanto su implicación en su trabajo como su búsqueda de una satisfacción externa a éste.
...
Cuando esta alternancia está perturbada, ya no se sabe a qué atenerse. Cuando está ocupado o, sobre todo, si es ejecutivo en una empresa muy activa y sensible a las exigencias del mercado, puede no conservar ya la menor autonomía en relación con lo que se le va a pedir sin pausa.(...) Va a constituir un simple apéndice de la empresa, incapáz de hacer valer sus deseos propios, incapáz de "separarse" de ella.
...
la distribución simbólica del tiempo de trabajo y del tiempo de no-trabajo en el fondo está muy próxima de las prohibiciones que se le formulan al niño: el pequeño, en lo inmediato, no tiene acceso a esa mujer particular que es la madre. Pero dicha prohibición entraña una promesa, la de poder afirmar más tarde un deseo masculino con otra mujer.
...
le estoy proponiendo leer el Edipo desde una perspectiva un poco novedosa.
...
el Edipo introduce al niño en un orden temporal y es allí donde reside, particularmente, su valor simbólico.
B Vandermersch, por su lado, se queda con la única interpretación que Freud le hizo a Juanito (...) tiene la siguiente forma:
Mucho antes de que viniera al mundo, yo ya había sabido que algún día nacería un Juanito, que querría tanto a su madre que se vería forzado a tener miedo a su padre y yo se lo había anunciado a su padre. Lo importante aquí (...) [es] la introducción del déja-lá (ya allí) ligado a un "no todavía" (...) esta puesta en juego de una temporalidad particular, donde las cosas, no siendo todavía, no obstante ya están allí (déja-lá) desde hace mucho tiempo
...
Parece que a través de la interpretación edípica, en rigor Freud procede a la implementación de un orden temporal en el que no todo es situable al mismo tiempo, en el que está ciertamente lo "por venir" pero en el que tamibén éste depende de un déja-lá.
...
Si la estructura temporal tiene semejante importancia es probablemente porque participa en esta dimensión del Otro en relación con el cual un sujeto puede ubicarse. Es por ello que es parte integrante de lo Simbólico como tal.
...
Lacan en relación con la cuestión del Edipo lo que conserva de éste es esencialmente la castración, la ley que se transmite de una generación a otra."
Roland Chemama. Depresión, la gran neurosis contemporánea. Nueva Visión. 2007.
Las cursivas, subrayados, cortes, corchetes, remarcados son nuestros.
Blog dedicada al Psicoanálisis y a sus entrecruzamientos con las artes
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miércoles, 17 de septiembre de 2014
martes, 15 de octubre de 2013
La Retórica Especulativa de Pascal Quignard EXTRaCTOS y comentarios...
"La tradición de un pensamiento para el cual todo el lenguaje, la totalidad del lenguaje, es el instrumento que excava, tanto el stilus como la pinna (es decir, tanto el stilus-espada como la pinna-flecha del arco), es anterior a la metafísica". Pág. 11.
- El lenguaje en su totalidad tiene la potencia de la espada y del arco, corta y agujerea.
EXTRACTOS
"Recoger, reunir, ligar se dice en griego legein. El vínculo es el logos, el lenguaje (...) El análisis (analysis) es desatar. Religio condensa la ligadura mágica, los haces, todo lo que ata por excelencia: genealogía familar, lazos de parentezco, sociedad. La poesía son las palabras ligadas entre sí." Págs. 9/10
- El lenguaje, logos, hace liga-dura, ata, une, junta, hace vínculo y hace durar (liga-dura), el analysis desata... y procura volver a atar.
"El lenguaje es la única sociedad del hombre (cháchara, cotilleo, familia, genealogía, ciudad, leyes, charla, cantos, aprendizaje, economía, teología, historia, amor, novela) y no se conoce ningún hombre que se haya librado de él." Pág. 15.
- no sé que más agregarle.
"el vestigium, la huella, es el sentido; es la impresión; es la fe que el hablante le otorga a las significaciones en la urgencia de su uso. Pero de ninguna manera es el vestigio, sino el cuerpo lo que investiga en el lenguaje. El cuerpo es psophos." Pág. 15.
- nos dedicamos al cuerpo y no al sentido, claro, clarito, cristalino.
"En la antigua Roma, la técnica de la imagen está ligada a la pintura de frescos así como la pintura de frescos está ligada al culto de los muertos. Se denominaba imago a las cabezas de los muertos colocadas en una especie de armario en el atrio en forma de relieves de arcilla o de cera. Las técnicas de la imagen del padre muerto para el duelo, del hechicero para el joven cazador al que inicia, del maestro para el discípulo, del fresco para la cueva subterránea, prehistórica, del armario del atrio para la cena familiar son las mismas." Pág. 17.
- De los Antecedentes de J. Lacan, como por ejemplo El Estadio del Espejo, rescatando el concepto de Imago de Freud, pero imagen que es palabra.
"Un humano que odiara el lenguaje sería como la espiga que odiara el flanco de la colina" Pág. 19.
- sin comentarios
"la metáfora, al transportar la imagen que soporta el objeto hacia otra, la torna más ligera y la hace menos aguda al multiplicar su visión. Esa translatio es similar, gracias al lenguaje, a lo que les sucede a quienes llevan un pesado fardo sobre el hombro, cuando hacen pasar la caga del hombro derecho al izquierdo (in sinistrum ab dextero umero), y el cambio parece un alivio (translatio videatur etiam relevatio) (...) La translatio hace cambiar de hombro. La metáfora, si bien no cura, alivia: es una relevatio; es ya un renacimiento." Pág. 27.
- hablar no cura pero alivia.
"Se abre un abismo entre el lenguaje y la voz, ese órgano que divide el universo en alegría y en dolor. La litteratura es el cuidado atómico de las litterae. Lo literario es remontarse desde la convención hacia ese fondo biológico del cual la letra nunca se ha separado." Pág. 30.
- Distancia entre el lenguaje y la voz, entre lo convencional del lenguaje y el fondo biológico de la letra. ¿real de la letra?
"La muerte es como la aparición de los dientes, el crecimiento de la barba, la llegada de las canas (polias) y la prominencia de las mujeres." Pág. 35.
- cómo es la muerte? No existe representación en lo icc de la muerte, pero el paso del tiempo... la castración quizás...
"Raras son las especies que escapan de toda vida colectiva: el visón, el leopardo, la marta, el tejón, yo." Pág. 26.
- genial.
Pascal Quignard. Retórica Especulativa. Editorial El Cuenco de Plata. Buenos Aires. 1a. Ed. 2006.
- El lenguaje en su totalidad tiene la potencia de la espada y del arco, corta y agujerea.
EXTRACTOS
"Recoger, reunir, ligar se dice en griego legein. El vínculo es el logos, el lenguaje (...) El análisis (analysis) es desatar. Religio condensa la ligadura mágica, los haces, todo lo que ata por excelencia: genealogía familar, lazos de parentezco, sociedad. La poesía son las palabras ligadas entre sí." Págs. 9/10
- El lenguaje, logos, hace liga-dura, ata, une, junta, hace vínculo y hace durar (liga-dura), el analysis desata... y procura volver a atar.
"El lenguaje es la única sociedad del hombre (cháchara, cotilleo, familia, genealogía, ciudad, leyes, charla, cantos, aprendizaje, economía, teología, historia, amor, novela) y no se conoce ningún hombre que se haya librado de él." Pág. 15.
- no sé que más agregarle.
"el vestigium, la huella, es el sentido; es la impresión; es la fe que el hablante le otorga a las significaciones en la urgencia de su uso. Pero de ninguna manera es el vestigio, sino el cuerpo lo que investiga en el lenguaje. El cuerpo es psophos." Pág. 15.
- nos dedicamos al cuerpo y no al sentido, claro, clarito, cristalino.
"En la antigua Roma, la técnica de la imagen está ligada a la pintura de frescos así como la pintura de frescos está ligada al culto de los muertos. Se denominaba imago a las cabezas de los muertos colocadas en una especie de armario en el atrio en forma de relieves de arcilla o de cera. Las técnicas de la imagen del padre muerto para el duelo, del hechicero para el joven cazador al que inicia, del maestro para el discípulo, del fresco para la cueva subterránea, prehistórica, del armario del atrio para la cena familiar son las mismas." Pág. 17.
- De los Antecedentes de J. Lacan, como por ejemplo El Estadio del Espejo, rescatando el concepto de Imago de Freud, pero imagen que es palabra.
"Un humano que odiara el lenguaje sería como la espiga que odiara el flanco de la colina" Pág. 19.
- sin comentarios
"la metáfora, al transportar la imagen que soporta el objeto hacia otra, la torna más ligera y la hace menos aguda al multiplicar su visión. Esa translatio es similar, gracias al lenguaje, a lo que les sucede a quienes llevan un pesado fardo sobre el hombro, cuando hacen pasar la caga del hombro derecho al izquierdo (in sinistrum ab dextero umero), y el cambio parece un alivio (translatio videatur etiam relevatio) (...) La translatio hace cambiar de hombro. La metáfora, si bien no cura, alivia: es una relevatio; es ya un renacimiento." Pág. 27.
- hablar no cura pero alivia.
"Se abre un abismo entre el lenguaje y la voz, ese órgano que divide el universo en alegría y en dolor. La litteratura es el cuidado atómico de las litterae. Lo literario es remontarse desde la convención hacia ese fondo biológico del cual la letra nunca se ha separado." Pág. 30.
- Distancia entre el lenguaje y la voz, entre lo convencional del lenguaje y el fondo biológico de la letra. ¿real de la letra?
"La muerte es como la aparición de los dientes, el crecimiento de la barba, la llegada de las canas (polias) y la prominencia de las mujeres." Pág. 35.
- cómo es la muerte? No existe representación en lo icc de la muerte, pero el paso del tiempo... la castración quizás...
"Raras son las especies que escapan de toda vida colectiva: el visón, el leopardo, la marta, el tejón, yo." Pág. 26.
- genial.
Pascal Quignard. Retórica Especulativa. Editorial El Cuenco de Plata. Buenos Aires. 1a. Ed. 2006.
viernes, 9 de agosto de 2013
SUJETO EMPAPADO o "Por una gota de tu Voz"
Vamos a tomar algunas referencias para hablar de psicoanálisis. La primera es musical, la conocida y sonada canción de Abel Pintos: Tu voz.
Por una gota de tu voz
En el desierto de mi corazón
Por encontrarte una vez más
Abro el cielo de par en par.
Para vivir, respirar y ser feliz
Necesario es para mi
Empaparme de tu voz (...)
Las referencias literarias de Freud son múltiples, también las indicaciones de Lacan. Los escritores se adelantan a los Psicoanalistas (Harari dixit).
Por una gota de tu voz... o primera entrada del Lenguaje + cuerpo de lo simbólico + cuerpo simbólico
Por una gota de tu voz. Lenguaje que gotea. Lenguaje que gatea.
Gotea deseo en estas líneas que tomamos de la canción Tu voz de Abel Pintos. ¿Qué no haría el sujeto por una gota de su voz? y también ¿sólo con una gota de voz podemos hacer sujeto? Aclaremos, vamos a hablar de psicoanálisis, que es una práctica de habla, de lenguaje, entre un sujeto con su analista, dónde se produce un intercambio.
Principiando, el cachorro humano tiene que ser lenguajeado. ¿Qué queremos decir? Que el Lenguaje esta al principio pero tiene que llegar allí, tiene que poder mojar al sujeto, lo que no siempre ocurre. Segundo que el lenguaje toma al sujeto y no al contrario, el lenguaje no es para comunicar, dice Lacan y agrega, es un saber sobre la Lalengua (que aclaramos no es sintáctica). Lalengua es materna, es aquella que se establece entre una madre y un bebé, es sonora, musical. Decimos que el sujeto tiene que ser tomado por el lenguaje, que tiene que ingresar en él y para esto es necesario un lugar. Entonces el lenguaje tiene que estar agujereado (simbólico agujereado - identificación real al Otro real), si está todo lleno, todo ocupado, entonces ya no entra nada más, ningún sujeto puede morar allí. ¿Cómo anota Lacan este agujero en lo simbólico? Lo escribe así S ( A/ ) que se lee Significante del Otro barrado. ¿Y qué nos dice con esto el maestro francés? Que el Otro, en principio lo simbólico, el lenguaje (lengua - lalengua) que si lo queremos vestir (in-vestir) podemos decir que es la Madre, la función madre o materna, esta castrado, que hay un significante que le falta, que el Otro no tiene el Ste. del Ser del Sujeto (menos mal). Y también que el Otro desea, si dijimos que está castrado, decimos que desea (es una banda). Así ingresa el cuerpo de lo simbólico, a través de un Otro deseante. Más también este ingreso prepara un cuerpo. Dijimos que se lenguajea, se moja, y se musicaliza un cuerpo, como no dejar de escuchar aquella canción "que lindo piecito...", más que vivo ejemplo de como ingresa la Lalengua a través de un Otro deseante para generar un cuerpo, en este caso un "lindo piecito". Porque sencillamente el cuerpo no esta desde el vamos, al cuerpo se lo genera, se lo construye con las palabras de amor del Otro, con significantes.
Nota agregada: Una profesora de Yoga, Reiki y técnicas orientales, me recomendó hace tiempo algunos ejercicios posturales, uno de ellos, con una pelotita de tenis para el pie. Me aconseja no hacerlos antes de dormir ya que suelen ser muy estimulantes (múltiples centros nerviosos y energéticos) y cita a modo de inventario, lo desaconcejable de hacerle masajes en los pies a los bebés para que se serenen y duerman. Arrojamos otra hipótesis para dicha estimulabilidad "patilar" frente a la nerviosa-energética-orientalista: La pulsión. Mamá tomando "el lindo piecito" de su bebé, más también musical-izándolo, lo recorta como zona erógena para la pulsión = satisfacción = el bebé no se va a dormir más.
Necesario es para mi ... o Necesidad vs Deseo.
El psicoanálisis tiene sus invariantes. Dos de ellos son la sexualidad y la muerte, en eso el psicoanálisis no tranza pero tampoco lo es respecto del deseo y de la pulsión. Para hablar de deseo y de pulsión corresponde dedicarle unas líneas a la Necesidad, a lo necesario. ¿Y qué es lo necesario para el hombre / mujer / sujeto? Podemos decir que no hay lo necesario, que la necesidad no existe, el sujeto no hace nunca cosas necesarias, más bien comete innecesariedades todo el tiempo. Si hablamos de necesidades estamos hablando del reino de lo biológico, y hasta ahí nomas. Los animales, los salvajes, ellos están por entero en la Necesidad. Tienen ciclos y determinados objetos prefijados por la evolución. No conocemos lobos obesos o jirafas bulímicas, tampoco preferencias culinarias. El único animal que "cocina" es el hombre y ahí dejo su "animalidad" sepultada para siempre, del eslabón perdido podremos sentir una nostalgia eterna, más nunca tendremos de él otra noticia. El hombre pego un salto y ese salto es el lenguaje. Sabemos además que los animales pueden manejar un cierto código útil, los lobos aúllan, los perros ladran y los pollitos pío-pío. Son signos mínimos que representan algo para la especie, el signo representa algo para alguien: comida, peligro y algunas cositas más. A diferencia, el cachorro humano bálbucea, emite sonidos, intenta comunicarse pero habla y el habla humana transpira deseo y goce, y el significante es lo que no significa nada... hasta que se engancha con otro significante. El significante nos abre la puerta del goce, nos permite el goce y lo mata, nos da y nos quita. Cómo se explica sino que los enamorados se la pasan horas y horas en el teléfono, incluso minutos luego de haberse visto, de haberse tocado, de haberse sentido. Cómo se explica sino que ciertas palabritas tengan mayor peso que besos, caricias y sexo, porque se podrá decir que eso es importante pero las cosas que golpean son los significantes, entre ellas y ellos, los comentarios más sabrosos son los del tipo "me dijo tal cosa y yo le dije tal otra".
Barthes decía "te toco con mi lenguaje". Decimos nosotros: se moja con el lenguaje y sentirás frío, calor y desearás y gozarás.
Entonces volviendo al tema que nos ocupaba, al musical, "para vivir, respirar y ser feliz" es necesario empaparse de la voz, no es la comida, no es el cacho de carne sino la "bondiolita", no es necesaria la bebida sino "el vinito", no es necesario el trabajo sino uno "digno". Los chefs acostumbrados a preparar platos que agazajan, imponentes, llamativos, apetitosos saben que ciertas comidas, bien llamadas familiares son más complicadas de preparar, cómo se puede hacer un guiso, por ejemplo, como lo hace "la vieja" o que los ñoquis del 29 tengan algo de irrecuperable en un restaurant, ni hablar de la mano del asador y todo el folclore de los domingos. Esos son significantes dados por el Otro.
Sujeto (en - papá - do) o Deseo y Ley
Nos servirá, una vez más tomar al poeta y su letra, "empaparme de tu voz" (en-papá-rme) de tu, vos.
Dijimos que la lalangue o la lalengua (todojunto) introduce al sujeto en el lenguaje, en este lenguaje agujereado y va a permitir tener un cuerpo, cuerpo que posee sus tres registros. El cuerpo imaginario, el del otro, el del Estadio del Espejo, más también cuerpo simbólico, cuerpo de significantes ("tenemos un pie, no somos un pie", tenemos un cuerpo, no somos un cuerpo) e intricado con ellos un cuerpo real y pulsional, erotizado, erogenizado, un cuerpo que recortado por los significantes del Otro privilegia ciertas zonas, zonas de borde, en dónde el sujeto se enlaza al Otro. Todo esto es ordenamiento, es legalidad, más también una revuelta que siempre, más o menos continúa, es orden y caos.
La lalengua materna es la portadora de la Ley, para eso no necesitamos al padre efectivo y por eso tomamos la referencia del tema de Pintos: la lalengua materna justamente "en papá" (empapa), introduce a Papá, introduce Ley en el petit sujet. Y lo hace mojando con su lenguaje y significando vía falo al sujeto pero sin ahogarlo, no convirtiéndolo en objeto de goce todo el tiempo, moja, empapa pero sin ahogar. El Otro, la madre tiene que lalear con su niño, otorgar el símbolo, estar presente pero también ausentarse, permitir el deseo, también el sujeto la tiene que echar por momentos y los chicos lo hacen justamente con el "acá tá", "acá no tá", ese es el fenómeno imaginario.
Bueno hasta acá: Sujeto - Voz - Cuerpo - Necesidad - Deseo y Ley.
sábado, 9 de febrero de 2013
SOBRE EL DESEO DEL ANALISTA
Tal como Lacan lo mostró (Seminario XI), es precisamente a través del amor de transferencia como es remitida la demanda a la identificación: identificación significante con el Ideal del Yo, desde dónde el sujeto se verá a sí mismo amable como yo ideal. Que esta identificación sirva para definir el término de un análisis, es una cosa que Lacan criticó igualmente: una superación de ese plano de la identificación sería posible, y gracias justamente al deseo del analista.
...
Para el analizante, el deseo del analista, que viene al sitio del deseo del Otro, no deja de ser un enigma, una x, en la medida en que el analista no responde a la demanda. Si el analista no responde a la demanda, no es en nombre de no se sabe qué virtud de la frustración, ni por un gusto intenso por las adivinanzas, sino efectivamente por una cuestión de estructura del deseo, a saber, porque el lenguaje viene a agujerear el ser de carne, y porque su demanda de articularse en significantes deja correr bajo ella un resto metonímico.
ERIC PORGE, "Sobre el deseo del Analista" en Ornicar? El saber en el Psicoanálisis, Publicación periódica del Champ Freudien, Ediciones Petrel.
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domingo, 18 de marzo de 2012
La Dirección de la Cura y los Principios de su Poder
CÓMO ACTUAR CON EL PROPIO SER
7. El analista es el hombre a quien se habla y a quien se habla libremente. Está ahí para eso. ¿Qué quiere decir esto?
Todo lo que pueda decirse sobre la asociación de ideas no es más que ropaje psicologista. Los juegos de palabras inducidos están lejos; por lo demás, por su protocolo, nada es menos libre.
El sujeto invitado a hablar en el análisis no muestra en lo que dice, a decir verdad, una gran libertad. No es que esté encadenado por el rigor de sus asociaciones: sin duda le oprimen, pero es más bien que desembocan en una palabra libre, en una palabra plena que le sería penosa.
Nada más temible que decir algo que podría ser verdad. Porque prodría llegar a serlo del todo, si lo fuese, y Dios sabe lo que sucede cuando algo, por ser verdad, no puede ya volver a entrar en la duda.
¿Es éste el procedimiento del análisis: un progreso de la verdad? Me parece oír ya a los pillos murmurar de mis análisis intelectualistas: cuando soy el primero, que yo sepa, en preservar en ellos lo indecible.
Que es más allá del discurso donde se acomoda nuestra acción de escuchar, lo sé mejor que nadie, si bien tomo en ello el camino de oír, y no de auscultar. Sí por cierto, no de auscultar la resistencia, la tensión, el opistótonos, la palidez, la descarga adrenalínica (sic) en la que volvería a formarse un Yo más fuerte (resic): lo que escucho es de entendimiento.
El entendimiento no me obliga a comprender. Lo que entiendo no por ello deja de ser un discurso, aunque fuese tan poco discursivo como una interjección. Pues una interjección es del orden del lenguaje, y no del grito expresivo. Es una parte del discurso que no está por debajo de ninguna otra en cuanto a los efectos de sintaxis en tal o cual lengua determinada.
A lo que oigo sin duda, no tengo nada que replicar, si no comprendo nada de ello, o si comprendiendo algo, estoy seguro de equivocarme. Esto no me impediría responder. Es lo que se hace fuera del análisis en semejante caso. Me callo. Todo el mundo esta de acuerdo en que frustro al hablante, y aunque a él en muy primer lugar, también a mí mismo. ¿Por qué?
Si lo frustro, es que me pide algo. Que le responda, justamente. Pero él sabe bien que no serían más que palabras. Como las que puede obtener de quien quiera. Ni siquiera es seguro que me agradecería que fuesen buenas palabras, meno aún malas. Esas palabras, no me las pide. Me pide..., por el hecho de que habla: su demanda es intransitiva, no supone ningún objeto.
Por supuesto su petición se despliega en el campo de una demanda implícita, aquella por la cual está ahí: la de curarlo, revelarlo a sí mismo, hacerle conocer el psicoanálisis, hacerlo calificar como analista. Pero esa demanda, él lo sabe, puede esperar. Su demanda presente no tiene nada que ver con eso, incluso no es la suya, porque despues de todo soy yo quien le ha ofrecido hablar. (El sujeto sólo es aquí transitivo)
He logrado en suma lo que en el campo del comercio ordinario quisieran poder realizar tan fácilmente: con oferta, he creado demanda.
Jacques Lacan. Primer informe del Coloquio Internacional de Royaumont, julio de 1958, aparecido La Psychanalyse, vol. 6. Reunido en Escritos 2, 1966. Págs. 596-597.
7. El analista es el hombre a quien se habla y a quien se habla libremente. Está ahí para eso. ¿Qué quiere decir esto?
Todo lo que pueda decirse sobre la asociación de ideas no es más que ropaje psicologista. Los juegos de palabras inducidos están lejos; por lo demás, por su protocolo, nada es menos libre.
El sujeto invitado a hablar en el análisis no muestra en lo que dice, a decir verdad, una gran libertad. No es que esté encadenado por el rigor de sus asociaciones: sin duda le oprimen, pero es más bien que desembocan en una palabra libre, en una palabra plena que le sería penosa.
Nada más temible que decir algo que podría ser verdad. Porque prodría llegar a serlo del todo, si lo fuese, y Dios sabe lo que sucede cuando algo, por ser verdad, no puede ya volver a entrar en la duda.
¿Es éste el procedimiento del análisis: un progreso de la verdad? Me parece oír ya a los pillos murmurar de mis análisis intelectualistas: cuando soy el primero, que yo sepa, en preservar en ellos lo indecible.
Que es más allá del discurso donde se acomoda nuestra acción de escuchar, lo sé mejor que nadie, si bien tomo en ello el camino de oír, y no de auscultar. Sí por cierto, no de auscultar la resistencia, la tensión, el opistótonos, la palidez, la descarga adrenalínica (sic) en la que volvería a formarse un Yo más fuerte (resic): lo que escucho es de entendimiento.
El entendimiento no me obliga a comprender. Lo que entiendo no por ello deja de ser un discurso, aunque fuese tan poco discursivo como una interjección. Pues una interjección es del orden del lenguaje, y no del grito expresivo. Es una parte del discurso que no está por debajo de ninguna otra en cuanto a los efectos de sintaxis en tal o cual lengua determinada.
A lo que oigo sin duda, no tengo nada que replicar, si no comprendo nada de ello, o si comprendiendo algo, estoy seguro de equivocarme. Esto no me impediría responder. Es lo que se hace fuera del análisis en semejante caso. Me callo. Todo el mundo esta de acuerdo en que frustro al hablante, y aunque a él en muy primer lugar, también a mí mismo. ¿Por qué?
Si lo frustro, es que me pide algo. Que le responda, justamente. Pero él sabe bien que no serían más que palabras. Como las que puede obtener de quien quiera. Ni siquiera es seguro que me agradecería que fuesen buenas palabras, meno aún malas. Esas palabras, no me las pide. Me pide..., por el hecho de que habla: su demanda es intransitiva, no supone ningún objeto.
Por supuesto su petición se despliega en el campo de una demanda implícita, aquella por la cual está ahí: la de curarlo, revelarlo a sí mismo, hacerle conocer el psicoanálisis, hacerlo calificar como analista. Pero esa demanda, él lo sabe, puede esperar. Su demanda presente no tiene nada que ver con eso, incluso no es la suya, porque despues de todo soy yo quien le ha ofrecido hablar. (El sujeto sólo es aquí transitivo)
He logrado en suma lo que en el campo del comercio ordinario quisieran poder realizar tan fácilmente: con oferta, he creado demanda.
Jacques Lacan. Primer informe del Coloquio Internacional de Royaumont, julio de 1958, aparecido La Psychanalyse, vol. 6. Reunido en Escritos 2, 1966. Págs. 596-597.
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viernes, 17 de febrero de 2012
Las Flores de Cerezo
Las Flores de
Cerezo – Cherry Blossoms - Kirschblüten – Hanami
Alemania 2008 de Doris Dörrie.
¿Qué hacer con el tiempo que tenemos? Rudi responde, inconmobilble como la fortaleza neurótica: continuar como hasta ahora, como siempre, trabajar, una manzana al día… y nuevamente... trabajar, una manzana al día... Así es como le responde a su esposa (Trudi). Ambos han pasado largo hace, el noviazgo y la juventud, luego la crianza de los niños, ahora abuelos olvidados, casi a punto de jubilarse.
Ella intentará arrojarlo hacia una última aventura, algo más de satisfacción, divertirse un poco, que solo logra con su propio arrojo y fallece.
Así se comienza a transitar el deseo, en la separación con ese objeto y el duelo que le merece. Ahora la casa familiar ya no es más acogedora sino silente y enorme. La angustia esta presente. ¿Qué hacer (con el tiempo...)? Marcha el hombre hacia el Japón a buscar los cerezos en flor, el Butoh y al Sr. Fuji (Monte Fuji). Transitar el deseo que como deseo del Otro, no es el deseo de Rudy por su esposa sino el deseo que estuvo en ella presente y que lo impulsa a él hacia el acto, a actuar.
Deambulando por la ciudad Rudi conoce a una joven
bailarina en un jardín. Comienzan las preguntas ¿Qué
es el Butoh? ¿quiénes lo bailan?... Pregunta, y lo que recibe de la joven bailarina (Yu) es la danza con las sombras y con los muertos.
La presentación formal entre ambos personajes es un juego entre lenguas: el Inglés haciendo de puente entre el Alemán y el Japonés, que a nosotros nos llega subtitulado en castellano, así que la joven Yu, se escucha por homofonia (You) y nos llega a nosotros traducida como Tú. Cuando Rudi le pregunta su nombre a la bailarina, escucha esto: Tú, de forma que se presenta allí una suerte de reflexión, de espejo, que orienta, nuevamente, el deseo de Rudi, que lo bascula.
Una vez más, el deseo, como canonicamente apuntara Lacan, "es el deseo del Otro".
La presentación formal entre ambos personajes es un juego entre lenguas: el Inglés haciendo de puente entre el Alemán y el Japonés, que a nosotros nos llega subtitulado en castellano, así que la joven Yu, se escucha por homofonia (You) y nos llega a nosotros traducida como Tú. Cuando Rudi le pregunta su nombre a la bailarina, escucha esto: Tú, de forma que se presenta allí una suerte de reflexión, de espejo, que orienta, nuevamente, el deseo de Rudi, que lo bascula.
Una vez más, el deseo, como canonicamente apuntara Lacan, "es el deseo del Otro".
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