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lunes, 4 de enero de 2016

Efectos del Discurso de la Ciencia / H. Yankelevich

Lo que esta en juego en la cotidianeidad del analista, salido de la boca y de los sintomas de los pacientes, tanto en el consultorio como en la clinica hospitalaria, aquello que se presenta primero como efecto del discurso de la ciencia son las ineludibles consecuencias del salto en el saber que conocen las ciencias de la vida, seguidas como su sombra por la densa muchedumbre de teorizaciones psicologicas y filosoficas cuya finalidad, declarada o no, es constituirse en un sabio discurso... de dominacion.

Hector Yankelevich. Ensayos sobre autismo y psicosis. Segunda edicion. Ed. Letra Viva. 2010. Pag. 240.  Sujeto del psicoanalisis, sujeto de las ciencias

Pintura de Enrique Simonet Lombardo (Valencia, 1866 - Madrid, 1927). Y tenia corazon! o Anatomia del corazon o La autopsia. 1890. En Museo del Prado.

El odio a la musica / Pascal Quignard / sonidos, escuchar, tonadas, temblores, tocar

La presa que cae es al sonido de la cuerda del arco lo que el rayo al sonido del trueno.

...

Hasta las palabras tiemblan cuando tiemblan los labios que las pronuncian. La bruma calida del aliento tiembla en el frio del invierno.
Los labios, las palabras y los sentidos. Los sexos y los rostros. Los alientos y las almas.
Los labios que balbucean en el sollozo.
Los labios que se estremecen al contener el llanto, o cuando se lee al nacer la lectura.

...

Algunas tonadas se incrustan tan rapidamente en el corazon de los hombres como el oxido en el hierro.

...

Escuchar es ser tocado a distancia.

El odio a la musica. Pascal Quignard. Ed El Cuenco de Plata. 1a Ed. 2012. Extractos de las Lagrimas de San Pedro y Sucede que las orejas no tienen parpados (genial).

viernes, 26 de septiembre de 2014

Sinthoma y transferencia / atravesar la puerta / Zizek, Slavoj

"El análisis se concibe, así pues, como una simbolización, una integración simbólica de huellas imaginarias sin sentido; este concepto implica un carácter fundamentalmente imaginario del inconsciente: lo inconsciente está hecho de "fijaciones imaginarias que no pudieron ser asimiladas al desarrollo simbólico" de la historia del sujeto, en consecuencia, es "algo que se realizará en lo Simbólico o, más exactamente, algo que, gracias al progreso de lo simbólico que tiene lugar en el análisis, habrá sido"

William Whitaker (1943). Atravesando la puerta
La respuesta lacaniana a la pregunta: ¿Desde dónde retorna lo reprimido? es por lo tanto, paradójicamente: desde el futuro. Los síntomas son huellas sin sentido y su significado no se descubre excavando en la oculta profundidad del pasado, sino que se construye retroactivamente -el análisis produce la verdad (...) En cuanto entramos en el orden simbólico, el pasado está siempre presente en forma de tradición histórica y el significado de estas huellas no está dado; cambia continuamente con las transformaciones de la red del significante. Cada ruptura histórica, cada advenimiento de un nuevo significante amo, cambia retroactivamente el significado de toda tradición, reestructura la narranción del pasado, lo hace legible de otro modo, nuevo.

qué es, entonces la transferencia? Este saber es una ilusión, no existe realmente en el otro, el otro en realidad no lo posee, se constituye después, por medio de nuestro -el del sujeto- funcionamiento del significante; pero es al mismo tiempo una ilusión necesaria porque podemos paradójicamente elaborar este saber sólo mediante la ilusión de que el otro ya lo posee y que nosotros sólo lo estamos descubriendo.

La transferencia es, así pues, una ilusión, pero la cuestión es que no podemos pasarla por alto y rebasar directamente a la Verdad: la Verdad se constituye por medio de la ilusión propia de la transferencia - "la Verdad surge del falso reconocimiento" (Lacan).

La estructura temporal que aquí nos importa es de tal clase que está mediada por la subjetividad: el "error" - "falta", "equivocación", falso reconocimiento- llega paradojicamente antes que la verdad en relación con la cual lo designamos como "error". Ésta es la lógica de la "astucia" inconsciente, el modo en que el inconsciente nos engaña: el inconsciente no es algo trascendente, inalcanzable, de lo que seamos incapaces de tener conocimiento, es antes bien -para seguir la traducción a modo de juevgo de palabras que hace Lacan de Unbewusste- une bévue (la-una-equivocación), hacer la vista gorda: pasamos por alto el modo en que nuestro acto es ya parde del estado de cosas que estamos mirando, el modo en que nuestro error es parte de la Verdad. Esta estructura nos da también la respuesta a la pregunta: ¿Por qué es necesaria la trasnferencia, por qué el análisis ha de pasar por ella? La transferentica es una ilusión esencial por medio de la cual se produce la Verdad final (el significado de un síntoma).

momento final de la cura psicoanalítica, la disolución de la transferencia y el "atravesar la fantasía"...

...cuando "atravesamos la fantasía" tenemos la vivencia de cómo esta fantasía-objeto (el "secreto") sólo materializa el vacío de nuestro deseo.


René Magritte (1898-1967). La condición humana. 1935

tras la puerta hay únicamente lo que tu deseo introduzca..."
Slavoj Zizek. El sublime objeto de la ideología. Siglo XXI editores. Del síntoma al sinthome. 1989.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Esperar = amar / Obra de la espera

Hay una escenografía de la espera: la organizo, la manipulo, destaco un trozo de tiempo en que voy a imitar la pérdida del objeto amado y provocar todos los efectos de un pequeno duelo, lo cual se representa, por lo tanto, como una pieza de teatro.

El decorado representa el interior de un cafe: tenemos cita y espero.




En el Prólogo, único actor de la pieza (como debe ser), compruebo, registro el retraso del otro; esa demora no es, todavía mas que una entidad matematica, computable (miro mi reloj muchas veces); el Prólogo concluye con una acción súbita: decido "preocuparme", desencadeno la angustia de la espera. Comienza entonces el primer acto; esta ocupado por suposiciones: ¿y si hubiera malentendido sobre la hora, sobre el lugar? Intento recordar el momento en que se concreto la cita, las precisiones que fueron dadas. ¿Qué hacer (angustia de conducta? ¿Cambiar de café? ¿Hablar por teléfono? ¿Y si el otro llega durante esas ausencias? Si no me ve lo más probable es que se vaya, etc. El segundo acto es el de la cólera; dirijo violentos reproches al ausente: "Siempre igual, él (ella) habría podido perfectamente...", "Él (ella) sabe muy bien que..." ¡Ah, si ella (él) pudiera estar allí, para que le pudiera reprochar no estar allí! En el tercer acto, espero (¿obtengo?) la angustia absolutamente pura: la del abandono; acabo de pasar en un instante de la ausencia a la muerte; el otro está como muerto: explosión de duelo: estoy interiormente lívido.




Así es la pieza; puede ser acortada por la llegada del otro; si llega en el primero, la acogida es pasible; si llega en el segundo hay "escena", si llega en el tercero, es el reconocimiento, la acción de gracias: respiro largamente, como Pelléas saliendo del túnel y reencontrando la vida, el olor de las rosas.





Rolland Barthes. Fragmentos de un discurso amoroso. 1977. Siglo XXI editores. La Espera. Pág. 123-124.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El tiempo, Lo simbólico, El Edipo, CASTRACIÓN

"con esta nueva agenda de la vida social, algo de lo simbólico queda maltratado. (...) [lo simbólico es] el orden mismo del lenguaje en tanto que tiene un funcionamiento propio y gobierna al sujeto (...) que incluye, precisamente, todo lo que hace regla y regulación, desde la prohibición del incesto hasta las formas más cotidianas de limitación del goce.
...

[y] la distribución del tiempo puede constituir un aspecto no despreciable de lo simbólico. (...) En un sistema de organización de la producción que distingue claramente los momentos de trabajo de los de no-trabajo, el trabajador sabe a qué está renunciando, pero también de qué puede disponer. Esto proporciona un marco, una referencia en relación con lo cual cobran sentido tanto su implicación en su trabajo como su búsqueda de una satisfacción externa a éste.
...

Cuando esta alternancia está perturbada, ya no se sabe a qué atenerse. Cuando está ocupado o, sobre todo, si es ejecutivo en una empresa muy activa y sensible a las exigencias del mercado, puede no conservar ya la menor autonomía en relación con lo que se le va a pedir sin pausa.(...) Va a constituir un simple apéndice de la empresa, incapáz de hacer valer sus deseos propios, incapáz de "separarse" de ella.
...

la distribución simbólica del tiempo de trabajo y del tiempo de no-trabajo en el fondo está muy próxima de las prohibiciones que se le formulan al niño: el pequeño, en lo inmediato, no tiene acceso a esa mujer particular que es la madre. Pero dicha prohibición entraña una promesa, la de poder afirmar más tarde un deseo masculino con otra mujer.
...

le estoy proponiendo leer el Edipo desde una perspectiva un poco novedosa.
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el Edipo introduce al niño en un orden temporal y es allí donde reside, particularmente, su valor simbólico.

B Vandermersch, por su lado, se queda con la única interpretación que Freud le hizo a Juanito (...) tiene la siguiente forma:

Mucho antes de que viniera al mundo, yo ya había sabido que algún día nacería un Juanito, que querría tanto a su madre que se vería forzado a tener miedo a su padre y yo se lo había anunciado a su padre. Lo importante aquí (...) [es] la introducción del déja-lá (ya allí) ligado a un "no todavía" (...) esta puesta en juego de una temporalidad particular, donde las cosas, no siendo todavía, no obstante ya están allí (déja-lá) desde hace mucho tiempo
...

Parece que a través de la interpretación edípica, en rigor Freud procede a la implementación de un orden temporal en el que no todo es situable al mismo tiempo, en el que está ciertamente lo "por venir" pero en el que tamibén éste depende de un déja-lá.
...

Si la estructura temporal tiene semejante importancia es probablemente porque participa en esta dimensión del Otro en relación con el cual un sujeto puede ubicarse. Es por ello que es parte integrante de lo Simbólico como tal.
...

Lacan en relación con la cuestión del Edipo lo que conserva de éste es esencialmente la castración, la ley que se transmite de una generación a otra."


Roland Chemama. Depresión, la gran neurosis contemporánea. Nueva Visión. 2007.

Las cursivas, subrayados, cortes, corchetes, remarcados son nuestros.



sábado, 22 de marzo de 2014

LA HOMELLE Y LA "FICCIÓN MACHO" / se-goza-de / valor de uso y valor de cambio / acto sexual / A. Franco

En definitiva: para acceder al acto sexual ella no puede quedar en reserva ni "en el depósito", a la manera del puro valor de cambio sino que debe, más bien, entrar en un mercado regulado por la castración como única garantía para la posibilidad del acto. Es, por fin, en esa posición dual -de árbitro del don y afectada por la castración- que la mujer entra en el acto sexual y deviene aquello de lo que se goza en la posición llamada -por Lacan- de la homelle.

Si nos dirigimos, ahora, sobre la cuestión del macho nos encontramos con que el sujeto, bajo la forma de su soporte: el a, se mide en relación con la unidad sexo y con que si existe algo del orden de un valor de goce es en la medida en que, entre a y el Uno del sexo media algo valuado (- phi).

También hemos supuesto que este orden de cosas constituye el complejo de castración que -complicado, además, por el hecho de que la prohibición del autoerotismo sobre un órgano preciso pone al sujeto en al vía del intercambio- determina qué, para el sujeto, el "se goza" subjetivo se convierta en un "se goza de" objetivo. La prohibición promueve, pues, a la mujer como objeto de goce lo que ocurre, como ya hemos dicho, en estrecha dependencia de lo que ella esté dispuesta a arbitrar como don.

Claro que, como necesario correlato, debemos hablar de la "ficción macho". En efecto, por tal ficción, el "hombrecito" cree que hay uno que tiene el falo y que ese uno, porque lo tiene, lo es al tiempo que, por serlo, tiene lo que es. La "ficción macho" se basa, pues, en la creencia de que si se tiene el falo se es el falo y, por ello, se tiene a la mujer. Pero no es así sino más bien al contrario: se tiene lo que se no se es por lo que, a la tenencia fálica, se opone el valor homelle de la mujer; sólo ella por no tenerlo puede -no sin llevar sobre si la marca de la castración- tomar el valor de falo.


Alberto Franco. Acerca de la lógica del fantasma, de Lacan. 2a. Ed. Letra Viva. 2011. Buenos Aires. Págs. 108-109.

jueves, 9 de enero de 2014

La interpretación en Psicoanálisis / Interpretación - Heidegger

Johann Heinrich Fusilli. The Nightmare. (La pesadilla o El íncubo) de 1781.

Vamos a tomar una referencia de Heidegger para la hablar de la Interpretación en Psicoanálisis.
Si algo se sabe del Psicoanálisis es que este interpreta. El tema en cuestión es cardinal, es un punto norte del análisis, justamente el texto más clásico de Freud es "La Interpretación de los sueños". Esto nos lleva a otra cuestión: todo psicólogo, todo analista se ve en la situación de encontrarse plagado de sueños. Qué quiero decir, que una de las cosas que la gente hace es contarle los sueños a un psicólogo, a un analista, y no estoy diciendo en sesíón sino en la vida cotidiana. Aquí tenemos ya el armazón de una posible situación transferencial, a que me refiero, que el que cuenta los sueños (el emisor) ya esta sentando al que oye en un lugar: este sabe. Lacan nombre a la transferencia como Sujeto Supuesto Saber. Este Sujeto Supuesto Saber, la transferencia en su vertiente simbólica, implica que a todo Saber se le supone un sujeto, en dicha operación se le devuelve el saber a aquel que lo posee: al sujeto.
El típico ejemplo de "el otro día soñe que..." es sencillamente una demanda, que como toda demanda pide por una respuesta y es otro signo más del amor, le pido algo para que me lo dé, si me lo da entonces me quiere. Estamos yendo para el lado de que un sueño contado es una demanda de amor al oyente, y además una suposición de saber. Quién demanda (por más que no sepa ni jota de psicoanálisis ni de psicología que tienen todas sus diferencias y a las que nos dedicaremos en próximos posteos) sabe que los sueños sirven para algo. El gesto de amor es el siguiente: te obsequio este sueño que soñe, porque sé que a vos para algo te sirve (o te interesa, al menos).
Volvemos al tema de la Interpretación, y de su exactitud, o justeza, que tiene sus vueltas de tuerca. La principal es que la justeza de una interpretación, se corrobora a posteriori, parece una absurdidad pero es así, solo el material que permitirá desplegar nos garantiza que esa interpretación fue acertada. Freud lo decía, la justeza de una interpretación no nos la da el asentimiento del Yo, esto implica que lo certero de una interpretación no pasa por la respuesta del analizante asintiéndo o desmintiéndo energicamente la interpretación arrojada, ni es un "sí es eso", ni un "no, para nada, nada que ver". Lo que seguirá el curso de las asociaciones permitirá decidir, al analista, si la interpretación tuvo efectos o no. Para adornar por último y entrando en Heidegger y casí despidiendonos, hacemos dos salvedades más, Lacan nos ha mostrado que muchas veces una pregunta es más valiosa que una interpretación y que no debemos comprender (más de lo que esta en el discurso del analizante). También que la interpretación esta en el justo límite de su desaparición, sin olvidarnos que no debe apuntar al sentido (para engordarlo) y por úlitmo, que la Interpretación es el deseo.

Los dejo con Heidegger.

"Una interpretación que se puede demostrar no es interpretación alguna; pues "demostrar" significa remisión a lo ya aclarado y claro como lo explicativo. Pero la interpretación conduce a lo oculto y exige la instancia en lo oculto como lo inicial.
En todo caso no es, pues, viceversa toda indemostrabilidad ya de por sí la verificación de la esencialidad de una interpretación.
Cuya verificación consiste en que se hace superflua a través de lo mismo por interpretar.
Este esencial apartamiento de la interpretación fundamenta sólo que también la pregunta ulterior y procedente de fuera según su corrección ya no encuentra posible sustento.
Sobre la verdad de una interpretación decide cada vez sólo la misma palabra interpretada, en tanto es una palabra "del" ser.
(Interpretación nunca mienta aquí "Interpretación historiográfica".)
La verdad de una interpretación se decide desde la verdad, en la que se ha introducido.
La verdad de una interpretación no apunta y nunca primero y jamás sólo a la corrección de la Interpretación historiográfica."

Martin Heidegger. Sobre el Comienzo. Editorial Biblos. 1a. Ed. (2007). Págs. 134-135.

Frescos en la Villa Valmarana, Vicenza. Escena: Mercurio se aparece a Eneas en un sueño y le insta a abandonar Cartago. Giovanni Battista. Tiepolo, 1757.

jueves, 31 de octubre de 2013

La historiola del Edipo y el complejo de castración - La misería neurótica y la infelicidad común

"... tal y como Lacan presenta la cuestión relacional vigente entre Edipo y castración, resultan invertidos los términos freudianos. Para Freud, salimos del Edipo por la castración -ejemplarmente, en el caso del varón-, por la amenaza de castración. Para Lacan, el Edipo es una construcción mítica por cuyo intermedio logramos defendernos de la castración, evitándola. Respecto de tales historias edípicas, una importante tarea del analista radica en procurar deshacerlas, para lo cual debe no otorgar más sentidos, más Sinn, al modo de Frege. No es cuestión de engordar el mito adicionando aún nuevos sentidos, por cuanto cabe buscar la desarticulación de todas esas historias llenas de congruencia y atornilladoras de creencias con fuerte raigambre. De ese modo, mediante el desmonte de tales historiolas, puede llegar a instalarse, en la posición subjetiva, lo llamado en los Seminarios mencionados -especialmente en Las Formaciones de lo inconsciente- ´el dolor de existir´. En muchas ocasiones, debido a las fábulas, a los mitos edípicos, logramos aliviar, de modo transitorio, el dolor de existir. Sin embargo, éste es irremediable, lo tenemos que vivir. Pero no resulta ingenuamente deficitario o deprimente, no comporta una suerte de resignación estoicamente enaltecedora, porque ese dolor estimula a realizar lo realizable mediante la asunción de los límites castrantes, sin llegar a distrazar como imposible lo perteneciente al orden de la impotencia, y sin disfrazar como impotencia lo efectivamente imposible. Por eso, en ese orden, la felicidad no es sino otra gran construcción. No se procura obtener la felicidad en el análisis, sino, como dice muy bien Freud, lo lograble a través de éste es "pasar de la misería neurótica a la infelicidad común". Esa no es un frase cualquiera, "de la miseria neurótica a la infelicidad común". Sin duda, porque el neurótico estima ser no-común, en el sentido de constituir alguien especial, tal como lo pone de manifiesto su tradicional queja: "¿Por qué tuvo que pasarme esto a mí?" Esa queja remite directamente a la cuestión edípica, ante la cual el sujeto se victimiza. La infelicidad común requiere decir lo siguiente: lo sucedido con mi vida no es tan malo, no es tanto peor que lo vivido por muchos otros. Muchos tienen una vida peor, muchos tienen una vida mejor, eso es indiscutible, pero la reclamación narcísico-neurótica sostenida en la creencia de que ocurrió con él el más desgraciado de los destinos posibles, lo cual debería haber sido muy distinto, configura una circunstacia a ser disuelta en el análisis. Por eso la postulación de la diferencia entre el Edipo, como mito, y la castración, como complejo nodular, nodal. La castración no tiene ni construye historias: las historias son propias de las defensas contra la castración."

Roberto Harari. "La significación del falo" de Lacan. Editorial Lumen. Buenos Aires. 2007.
-las negritas y el subrayado son nuestros-.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Alcestes y la locura imaginaria (1)



En 1946 Lacan escribe el texto "Acerca de la causalidad psiquica", el mismo pasa a formar parte de los Escritos y se lo encuentra en el apartado De nuestros antecedentes.

/ para tener en cuenta / el texto es previo a SIR y al Discurso de Roma, prima todavía lo imaginario (modo) / 


El texto esta dividido en tres partes y nos dedicaremos a examinar la segunda: la causalidad esencial de la locura / solo algunas de sus páginas (163-166) /

Por qué este recorte? Porque hemos disfrutado de las Clases de Literatura Francesa en las que nuestro amigo Sergio Di Nucci nos acerco de manera magistral el Clasicismo Francés.

En este recorte, en estas páginas de "Acerca de la causalidad psiquica", Lacan va a hablar sobre Alcestes. Quién es Alcestes? Alcestes es el protagonista de la obra clásica de teatro "El Misántropo" de Moliére, de 1666. Que como fiel obra clásica cumple con los requisitos de universalidad y de orden, también de belleza o agrado.






















Jean Léon Gérome (1824-1904) - Luis XIV y Moliére (1862)

Muy escuetamente y a vuelo de pájaro el misántropo es un hombre que siente desprecio por el género humano y aversión por el trato con los hombres.

Comenzamos con la tarea, recordando una vez más que lo que Lacan va a precisar es la causa/lidad esencial de la locura humana. Veamos como lo toma a Alcestes:

"Creo que el problema no estriba en la sabiduría de Filinto (...) Lo que ocurre es que Alcestes está loco (...) porque aquél no reconoce en su bella alma que también él contribuye al desorden contra el cual se subleva"

Es preciso hacer dos distinciones: locura no es psicosis y "no se vuelve loco el que quiere".

Qué es la bella alma de la cual habla Lacan? La bella alma consiste en no reconocer que parte nos toca, que parte jugamos, en aquello de lo que reclamamos, o nos quejamos. Como Freud le dice a Dora, una de los cinco pacientes históricos de Freud (y del Psicoanálisis): "cuál es tu propia parte en el desorden del que te quejas? (Esto que Lacan nos enseno a reconocer como intervención dialéctica).
/
Quizás por esto sea un poco antipático el Psicoanálisis, porque no le dice al sujeto "pobrecito". No le dice al sujeto "ud. es un buen tipo", "esto no se lo merecía" o "la culpa es de los otros". No, no dice nada de esto, nada que ver, el psicoanálisis intenta (en el lazo que se establecerá entre un analista y un analizante) poner al sujeto en el centro de sus problemas, de sus quilombos. Lo trata como sujeto del inconsciente, como sujeto responsable por su inconsciente. El único que puede alterar ese desorden que denuncia es el sujeto ético (del inconsciente).
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Una vez más, pero la primera vez que aparece en esta blog, bienvenida sea:

"Wo Es war, soll Ich werden"
(Freud, Conferencia 31)

que optamos por la traducción siguiente:

"Allí donde eso era siendo, es deber (ético) que el Sujeto (del inconsciente) advenga"

Continuará...

viernes, 9 de agosto de 2013

SUJETO EMPAPADO o "Por una gota de tu Voz"

Vamos a tomar algunas referencias para hablar de psicoanálisis. La primera es musical, la conocida y sonada canción de Abel Pintos: Tu voz.

Por una gota de tu voz
En el desierto de mi corazón
Por encontrarte una vez más
Abro el cielo de par en par.

Para vivir, respirar y ser feliz
Necesario es para mi
Empaparme de tu voz (...)

Las referencias literarias de Freud son múltiples, también las indicaciones de Lacan. Los escritores se adelantan a los Psicoanalistas (Harari dixit).

Por una gota de tu voz... o primera entrada del Lenguaje + cuerpo de lo simbólico + cuerpo simbólico

Por una gota de tu voz. Lenguaje que gotea. Lenguaje que gatea.
Gotea deseo en estas líneas que tomamos de la canción Tu voz de Abel Pintos. ¿Qué no haría el sujeto por una gota de su voz? y también ¿sólo con una gota de voz podemos hacer sujeto? Aclaremos, vamos a hablar de psicoanálisis, que es una práctica de habla, de lenguaje, entre un sujeto con su analista, dónde se produce un intercambio.
Principiando, el cachorro humano tiene que ser lenguajeado. ¿Qué queremos decir? Que el Lenguaje esta al principio pero tiene que llegar allí, tiene que poder mojar al sujeto, lo que no siempre ocurre. Segundo que el lenguaje toma al sujeto y no al contrario, el lenguaje no es para comunicar, dice Lacan y agrega, es un saber sobre la Lalengua (que aclaramos no es sintáctica). Lalengua es materna, es aquella que se establece entre una madre y un bebé, es sonora, musical. Decimos que el sujeto tiene que ser tomado por el lenguaje, que tiene que ingresar en él y para esto es necesario un lugar. Entonces el lenguaje tiene que estar agujereado (simbólico agujereado - identificación real al Otro real), si está todo lleno, todo ocupado, entonces ya no entra nada más, ningún sujeto puede morar allí. ¿Cómo anota Lacan este agujero en lo simbólico? Lo escribe así S ( A/ ) que se lee Significante del Otro barrado. ¿Y qué nos dice con esto el maestro francés? Que el Otro, en principio lo simbólico, el lenguaje (lengua - lalengua) que si lo queremos vestir (in-vestir) podemos decir que es la Madre, la función madre o materna, esta castrado, que hay un significante que le falta, que el Otro no tiene el Ste. del Ser del Sujeto (menos mal). Y también que el Otro desea, si dijimos que está castrado, decimos que desea (es una banda). Así ingresa el cuerpo de lo simbólico, a través de un Otro deseante. Más también este ingreso prepara un cuerpo. Dijimos que se lenguajea, se moja, y se musicaliza un cuerpo, como no dejar de escuchar aquella canción "que lindo piecito...", más que vivo ejemplo de como ingresa la Lalengua a través de un Otro deseante para generar un cuerpo, en este caso un "lindo piecito". Porque sencillamente el cuerpo no esta desde el vamos, al cuerpo se lo genera, se lo construye con las palabras de amor del Otro, con significantes.

Nota agregada: Una profesora de Yoga, Reiki y técnicas orientales, me recomendó hace tiempo algunos ejercicios posturales, uno de ellos, con una pelotita de tenis para el pie. Me aconseja no hacerlos antes de dormir ya que suelen ser muy estimulantes (múltiples centros nerviosos y energéticos) y cita a modo de inventario, lo desaconcejable de hacerle masajes en los pies a los bebés para que se serenen y duerman. Arrojamos otra hipótesis para dicha estimulabilidad "patilar" frente a la nerviosa-energética-orientalista: La pulsión. Mamá tomando "el lindo piecito" de su bebé, más también musical-izándolo, lo recorta como zona erógena para la pulsión = satisfacción = el bebé no se va a dormir más.

Necesario es para mi ... o Necesidad vs Deseo.

El psicoanálisis tiene sus invariantes. Dos de ellos son la sexualidad y la muerte, en eso el psicoanálisis no tranza pero tampoco lo es respecto del deseo y de la pulsión. Para hablar de deseo y de pulsión corresponde dedicarle unas líneas a la Necesidad, a lo necesario. ¿Y qué es lo necesario para el hombre / mujer / sujeto? Podemos decir que no hay lo necesario, que la necesidad no existe, el sujeto no hace nunca cosas necesarias, más bien comete innecesariedades todo el tiempo. Si hablamos de necesidades estamos hablando del reino de lo biológico, y hasta ahí nomas. Los animales, los salvajes, ellos están por entero en la Necesidad. Tienen ciclos y determinados objetos prefijados por la evolución. No conocemos lobos obesos o jirafas bulímicas, tampoco preferencias culinarias. El único animal que "cocina" es el hombre y ahí dejo su "animalidad" sepultada para siempre, del eslabón perdido podremos sentir una nostalgia eterna, más nunca tendremos de él otra noticia. El hombre pego un salto y ese salto es el lenguaje. Sabemos además que los animales pueden manejar un cierto código útil, los lobos aúllan, los perros ladran y los pollitos pío-pío. Son signos mínimos que representan algo para la especie, el signo representa algo para alguien: comida, peligro y algunas cositas más. A diferencia, el cachorro humano bálbucea, emite sonidos, intenta comunicarse pero habla y el habla humana transpira deseo y goce, y el significante es lo que no significa nada... hasta que se engancha con otro significante. El significante nos abre la puerta del goce, nos permite el goce y lo mata, nos da y nos quita. Cómo se explica sino que los enamorados se la pasan horas y horas en el teléfono, incluso minutos luego de haberse visto, de haberse tocado, de haberse sentido. Cómo se explica sino que ciertas palabritas tengan mayor peso que besos, caricias y sexo, porque se podrá decir que eso es importante pero las cosas que golpean son los significantes, entre ellas y ellos, los comentarios más sabrosos son los del tipo "me dijo tal cosa y yo le dije tal otra".
Barthes decía "te toco con mi lenguaje". Decimos nosotros: se moja con el lenguaje y sentirás frío, calor y desearás y gozarás.
Entonces volviendo al tema que nos ocupaba, al musical, "para vivir, respirar y ser feliz" es necesario empaparse de la voz, no es la comida, no es el cacho de carne sino la "bondiolita", no es necesaria la bebida sino "el vinito", no es necesario el trabajo sino uno "digno". Los chefs acostumbrados a preparar platos que agazajan, imponentes, llamativos, apetitosos saben que ciertas comidas, bien llamadas familiares son más complicadas de preparar, cómo se puede hacer un guiso, por ejemplo, como lo hace "la vieja" o que los ñoquis del 29 tengan algo de irrecuperable en un restaurant, ni hablar de la mano del asador y todo el folclore de los domingos. Esos son significantes dados por el Otro.

Sujeto (en - papá - do) o Deseo y Ley

Nos servirá, una vez más tomar al poeta y su letra, "empaparme de tu voz" (en-papá-rme) de tu, vos.
Dijimos que la lalangue o la lalengua (todojunto) introduce al sujeto en el lenguaje, en este lenguaje agujereado y va a permitir tener un cuerpo, cuerpo que posee sus tres registros. El cuerpo imaginario, el del otro, el del Estadio del Espejo, más también cuerpo simbólico, cuerpo de significantes ("tenemos un pie, no somos un pie", tenemos un cuerpo, no somos un cuerpo) e intricado con ellos un cuerpo real y pulsional, erotizado, erogenizado, un cuerpo que recortado por los significantes del Otro privilegia ciertas zonas, zonas de borde, en dónde el sujeto se enlaza al Otro. Todo esto es ordenamiento, es legalidad, más también una revuelta que siempre, más o menos continúa, es orden y caos.
La lalengua materna es la portadora de la Ley, para eso no necesitamos al padre efectivo y por eso tomamos la referencia del tema de Pintos: la lalengua materna justamente "en papá" (empapa), introduce a Papá, introduce Ley en el petit sujet. Y lo hace mojando con su lenguaje y significando vía falo al sujeto pero sin ahogarlo, no convirtiéndolo en objeto de goce todo el tiempo, moja, empapa pero sin ahogar. El Otro, la madre tiene que lalear con su niño, otorgar el símbolo, estar presente pero también ausentarse, permitir el deseo, también el sujeto la tiene que echar por momentos y los chicos lo hacen justamente con el "acá tá", "acá no tá", ese es el fenómeno imaginario.

Bueno hasta acá: Sujeto - Voz - Cuerpo - Necesidad - Deseo y Ley.

martes, 6 de agosto de 2013

PUNTO Y COMA ( . y , )

"Punto y coma, la paloma, el que no se escondió se embroma"

Charlataneando el psicoanálisis: "punto y coma...". Lacan dice que el psicoanálisis es una práctica de charlatanería y que justamente a lo que se apunta es a romper con la idea de diálogo. En su octavo seminario que dedica a comentar el Banquete platónico rompe con la idea de Intersubjetividad. No es un entre dos sujetos sino solo uno con un analista ofertándose como objeto. Desde acá, que lo que se escucha como: "para que voy a ir a un psicólogo (analista) y encima a pagar, para charlar me junto con un amigo y listo, más económico" tiene el mayor de los pesos. No se va a un psicólogo (analista) a charlar sino a charlatanear. ¿Cuál es la diferencia entonces? Que en la charla de café hay dos amigos con sus deseos, sus achaques, sus felicidades, infelicidades y demás, espejándose. Para charlatanear, en cambio, solo hay un sujeto y un objeto que puntúa: "punto y coma...", este no le va a recomendar qué hacer, otorgándole benéficamente el soberano bien: "vos tenés que hacer esto (hablando de tal situación específica)". Más bien va a escuchar y leer el texto de ese sujeto y podrá puntuarlo de alguna forma, incluso con un silencio (en la música hay una escritura para el silencio respecto de su duración: silencio de negra, de redonda, etc.). También podrá realizar un corte al discurso, en algún momento oportuno, más o menos, como un punto de basta, el punto de termino, el texto llegó hasta acá o por el contrario juntar dos trozos de texto, aparentemente inconexos, quizás cuando el sujeto ocurrencialmente le dice "aparte te comento otra cosa" y ahí realizar un empalme. ¿A qué nos referimos? A que en la práctica de la charlatanería el sujeto depone su yo, su (supuesto) control sobre lo que dice y se entrega a jugar un juego con un analista, un juego serio, ya que el azoro de la charlatanería puede llegar a dejarlo sin palabras luego de escucharse Otro de lo que el Suponía Ser y Saber.

Dijimos recién "juego serio" y empezamos por el "punto y coma". Nos estamos refiriendo a la cancioncilla del clásico juego de las escondidas o como le decíamos los que me acompañan en edad "la escondi". Y lo vamos a tomar para hablar de psicoanálisis. Ya empezamos hablando de que hay que contar, hay que charlatanear ¿y luego? ¿Salir a buscar? ¿A quién? Es peligroso pensar el análisis como un juego de escondidas pero también interesante. ¿Cuál es el peligro? Pensar, justamente, que lo que se sale a buscar está oculto, nada más falso. Freud en su texto "(Lo) inconciente" alerta de los peligros de sustancializar lo inconciente, nada más acertado, justamente no es un sub-conciente, no es lo que esta debajo o detrás o escondido respecto de lo conciente, sino que es lo más palpable, el discurso es lo inconciente. Pero para esto es necesario charlatanear al yo para encontrarnos con el sujeto. ¿Qué diferencia hay entre ellos? Muy simplemente que justamente podemos decir algo como: "yo tal cosa" y entonces ubicamos rápidamente que el yo esta al nivel de lo que enunciamos, de lo que decimos mientras que para encontrarnos con el sujeto debemos preguntarnos "¿quién habla?", el sujeto lo ubicamos como una marca que remite a la enunciación, decimos es un shifter.

"punto y coma, la paloma"
Musical ¿no? La poesía tiene ciertas reglas para la construcción de sus versos y una rítmica, y una entonación, más también el psicoanálisis (justamente) "poiético". Poiésis (poesía), término que significa creación e implica el pasaje del no ser al ser, como lo refiere Platón en El Banquete. El psicoanálisis poiético implica una creación, Lacan dice del inconciente y de su orden, o su ontología, "del orden de lo no nacido", si bien su orden es el de la ética: el inconciente es ético, no ontológico. Volvemos a la poesía, a la música. Hasta ahora nos detuvimos en el orden del sentido, como decirlo rápido: "esto pasa por esto y esto otro" sin embargo, esto no agota la cuestión nos queda el sin-sentido que tiene que ver con lo musical, lo material, lo sónico. Y esto tiene que ver con cuestiones referidas a lo similar de los sonidos "punto y coma, la paloma" suena similar, rima y a lo similar de la escritura, cuestiones referidas a la Homofonía y la Homonimia pero que dejaremos para próximos posteos (justamente lo enunciamos y cortamos).

Por último, "se embroma". Lo inconciente se embroma, es en broma. Solo quien se analiza puede afirmar algo sobre un chiste o una cosa dicha en broma o una ocurrencia en la sesión, que cosas se llegan a decir ahí en broma. Lo inconciente, decimos que tiene la estructura del chiste. Las estructuras mínimas que Freud encuentra como Condensación y Desplazamiento, y que la Lingüística define como Metáfora y Metonimia. Todas operaciones sobre el discurso, toda una práctica de charlatanear. Punto final hasta nuevo empalme.

sábado, 9 de febrero de 2013

SOBRE EL DESEO DEL ANALISTA

Tal como Lacan lo mostró (Seminario XI), es precisamente a través del amor de transferencia como es remitida la demanda a la identificación: identificación significante con el Ideal del Yo, desde dónde el sujeto se verá a sí mismo amable como yo ideal. Que esta identificación sirva para definir el término de un análisis, es una cosa que Lacan criticó igualmente: una superación de ese plano de la identificación sería posible, y gracias justamente al deseo del analista.

...

Para el analizante, el deseo del analista, que viene al sitio del deseo del Otro, no deja de ser un enigma, una x, en la medida en que el analista no responde a la demanda. Si el analista no responde a la demanda, no es en nombre de no se sabe qué virtud de la frustración, ni por un gusto intenso por las adivinanzas, sino efectivamente por una cuestión de estructura del deseo, a saber, porque el lenguaje viene a agujerear el ser de carne, y porque su demanda de articularse en significantes deja correr bajo ella un resto metonímico.

ERIC PORGE, "Sobre el deseo del Analista" en Ornicar? El saber en el Psicoanálisis, Publicación periódica del Champ Freudien, Ediciones Petrel.

domingo, 18 de marzo de 2012

La Dirección de la Cura y los Principios de su Poder

CÓMO ACTUAR CON EL PROPIO SER

7. El analista es el hombre a quien se habla y a quien se habla libremente. Está ahí para eso. ¿Qué quiere decir esto?
Todo lo que pueda decirse sobre la asociación de ideas no es más que ropaje psicologista. Los juegos de palabras inducidos están lejos; por lo demás, por su protocolo, nada es menos libre.
El sujeto invitado a hablar en el análisis no muestra en lo que dice, a decir verdad, una gran libertad. No es que esté encadenado por el rigor de sus asociaciones: sin duda le oprimen, pero es más bien que desembocan en una palabra libre, en una palabra plena que le sería penosa.
Nada más temible que decir algo que podría ser verdad. Porque prodría llegar a serlo del todo, si lo fuese, y Dios sabe lo que sucede cuando algo, por ser verdad, no puede ya volver a entrar en la duda.
¿Es éste el procedimiento del análisis: un progreso de la verdad? Me parece oír ya a los pillos murmurar de mis análisis intelectualistas: cuando soy el primero, que yo sepa, en preservar en ellos lo indecible.
Que es más allá del discurso donde se acomoda nuestra acción de escuchar, lo sé mejor que nadie, si bien tomo en ello el camino de oír, y no de auscultar. Sí por cierto, no de auscultar la resistencia, la tensión, el opistótonos, la palidez, la descarga adrenalínica (sic) en la que volvería a formarse un Yo más fuerte (resic): lo que escucho es de entendimiento.
El entendimiento no me obliga a comprender. Lo que entiendo no por ello deja de ser un discurso, aunque fuese tan poco discursivo como una interjección. Pues una interjección es del orden del lenguaje, y no del grito expresivo. Es una parte del discurso que no está por debajo de ninguna otra en cuanto a los efectos de sintaxis en tal o cual lengua determinada.
A lo que oigo sin duda, no tengo nada que replicar, si no comprendo nada de ello, o si comprendiendo algo, estoy seguro de equivocarme. Esto no me impediría responder. Es lo que se hace fuera del análisis en semejante caso. Me callo. Todo el mundo esta de acuerdo en que frustro al hablante, y aunque a él en muy primer lugar, también a mí mismo. ¿Por qué?
Si lo frustro, es que me pide algo. Que le responda, justamente. Pero él sabe bien que no serían más que palabras. Como las que puede obtener de quien quiera. Ni siquiera es seguro que me agradecería que fuesen buenas palabras, meno aún malas. Esas palabras, no me las pide. Me pide..., por el hecho de que habla: su demanda es intransitiva, no supone ningún objeto.
Por supuesto su petición se despliega en el campo de una demanda implícita, aquella por la cual está ahí: la de curarlo, revelarlo a sí mismo, hacerle conocer el psicoanálisis, hacerlo calificar como analista. Pero esa demanda, él lo sabe, puede esperar. Su demanda presente no tiene nada que ver con eso, incluso no es la suya, porque despues de todo soy yo quien le ha ofrecido hablar. (El sujeto sólo es aquí transitivo)
He logrado en suma lo que en el campo del comercio ordinario quisieran poder realizar tan fácilmente: con oferta, he creado demanda.


Jacques Lacan. Primer informe del Coloquio Internacional de Royaumont, julio de 1958, aparecido La Psychanalyse, vol. 6. Reunido en Escritos 2, 1966. Págs. 596-597.

viernes, 17 de febrero de 2012

Las Flores de Cerezo


Las Flores de Cerezo – Cherry Blossoms - Kirschblüten – Hanami

Alemania 2008 de Doris Dörrie.

¿Qué hacer con el tiempo que tenemos? Rudi responde, inconmobilble como la fortaleza neurótica: continuar como hasta ahora, como siempre, trabajar, una manzana al día… y nuevamente... trabajar, una manzana al día... Así es como le responde a su esposa (Trudi). Ambos han pasado largo hace, el noviazgo y la juventud, luego la crianza de los niños, ahora abuelos olvidados, casi a punto de jubilarse. 
Ella intentará arrojarlo hacia una última aventura, algo más de satisfacción, divertirse un poco, que solo logra con su propio arrojo y fallece.
Así se comienza a transitar el deseo, en la separación con ese objeto y el duelo que le merece. Ahora la casa familiar ya no es más acogedora sino silente y enorme. La angustia esta presente. ¿Qué hacer (con el tiempo...)? Marcha el hombre hacia el Japón a buscar los cerezos en flor, el Butoh y al Sr. Fuji (Monte Fuji). Transitar el deseo que como deseo del Otro, no es el deseo de Rudy por su esposa sino el deseo que estuvo en ella presente y que lo impulsa a él hacia el acto, a actuar.
Deambulando por la ciudad Rudi conoce a una joven bailarina en un jardín. Comienzan las preguntas ¿Qué es el Butoh? ¿quiénes lo bailan?... Pregunta, y lo que recibe de la joven bailarina (Yu) es la danza con las sombras y con los muertos.
La presentación formal entre ambos personajes es un juego entre lenguas: el Inglés haciendo de puente entre el Alemán y el Japonés, que a nosotros nos llega subtitulado en castellano, así que la joven Yu, se escucha por homofonia (You) y nos llega a nosotros traducida como Tú. Cuando Rudi le pregunta su nombre a la bailarina, escucha esto: Tú, de forma que se presenta allí una suerte de reflexión, de espejo, que orienta, nuevamente, el deseo de Rudi, que lo bascula.
Una vez más, el deseo, como canonicamente apuntara Lacan, "es el deseo del Otro".

lunes, 6 de febrero de 2012

¿Qué empezar a decir? ¿Por dónde arrancar?

Este inicio me confronta con empezar a decir algo. ¿Temor a la libertad? Ilusoria, de poder decir... lo que sea, ilusoria, narcísica de creer decir lo que quiero decir. Pero me importa decir algo y no precisamente cualquier cosa sino "cualquier cosa que sirva", justamente al psicoanálisis, como hizo uno de los maestros que tomaba prestadas cosas "porque le servían" para un fin preciso que era reavivar el psicoanálisis. Entonces algo ya se ha dicho, vamos a hablar de psicoanálisis, más también de otras cosas, en relación a que sirven para explicar, para inteligir el psicoanálisis. Confianza, mientras escribo, el blanco de la página vacía comienza a desaparecer con estas letras, con estas palabras. El yo vuelve a su lugar, ilusorio, seguro, consistente. Qué poder tiene el blanco de la página, como en las sesiones, decir algo, cualquier cosa, y creer que hay que decir "algo importante". Con justeza la promesa del psicoanálisis, en lo que hace a la regla fundamental, a la única regla que tiene el psicoanálisis es: hable, diga algo, cualquier cosa, y promete revelar "el núcleo de su ser", que no es poca cosa. Entonces todo decir y todo dicho, tiene su validez, porque les anida una verdad, porque des-velan algo. Impresionante, frente al avace de la imagen en los tiempos que corren, el psicoanálisis le responde con lo simbólico, con las palabras, y si responde es porque el sujeto esta allí, con la necesidad de decir algo, cualquier cosa.